La originalidad · Lección 2

El ángulo le gana al blanco

Sabrás cambiar el punto de vista sobre un blanco gastado hacia un ángulo nuevo que sí puntúa.

El principio

La regla del juez es brutal: nombra los tres chistes más comunes sobre tu tema, y si el tuyo es una variación de cualquiera de ellos, se queda en 3, por muy limpio que esté el texto. El oficio no rescata un ángulo reciclado. Un giro pulido sobre una frase famosa puntúa cero. Esto significa que el tema que elegiste no es tu problema. El punto de vista sí lo es.

Piensa en el ángulo como un interruptor de tres posiciones. Puedes estar dentro de la escena, viviendo el momento en primera persona: tu propio cuerpo en el atasco, tus propias manos en los platos. Puedes estar fuera y hacer la crónica: una cámara en un trípode que mira cómo tu pareja libra una guerra con la lavadora. O puedes convertirte en el objeto o en la otra parte, del todo: eres el navegador, eres la hoja de cálculo, eres el gato que ha decidido que la comida de las seis de la mañana es una afrenta personal. Cada uno de estos es un ángulo distinto sobre el mismo blanco. El blanco es «el trayecto al trabajo». El ángulo es quién habla y qué quiere.

El ángulo también tiene que aguantar el chiste entero. Si abres como el navegador y a mitad vuelves a tu propia voz, quien lee siente el bandazo aunque no sepa nombrarlo. Elige el punto de vista y escribe cada línea desde dentro.

Cuando te sientas a buscar ese ángulo, no lo planeas. Abres una página y escribes cincuenta palabras, frases, objetos o personas que se conecten con tu tema de cualquier manera, por floja que sea. No editas. No preguntas si una asociación es «buena». La apuntas. Luego montas una cuadrícula: filas para «parecido a mi tema» y «opuesto a mi tema», columnas para personas, lugares, cosas, acontecimientos y frases. Rellenas las casillas. La cuadrícula atrapa ángulos que el volcado libre se pierde, porque te obliga a pensar por oposición además de por parecido.

Cuando ya tienes la lista, juegas. Coge tu chiste actual y cambia el planteamiento. Vuelve a cogerlo y cambia el remate. Construye una versión paralela en la que el mismo tiempo caiga de la boca del otro personaje. No evalúes ninguna hasta haber escrito tres o cuatro. El juicio es el enemigo del borrador. Se elige después, no durante.

No se trata de que un tema nuevo sea más difícil de encontrar que un ángulo nuevo sobre uno viejo. Se trata de que el tema viejo ya está en la cabeza del público. El ángulo es lo que no tiene. Y es lo único que mide la puntuación de originalidad.

En un chiste

Ejemplo escrito para esta lección.

Versión débil (punto de vista del narrador, autocompasivo):

«Mi trayecto al trabajo son cuarenta y siete minutos. Antes me ponía pódcast. Ahora solo miro la carretera. En algún momento la carretera deja de ser carretera y se convierte en un rectángulo gris en una ventanilla. Dejas de ser persona. Te conviertes en pasajero de un túnel muy, muy lento.»

Versión corregida (punto de vista del personaje: el navegador):

«Soy el navegador. Llevo once años diciéndole a este hombre que gire a la izquierda. No gira a la izquierda. Tiene un problema con las izquierdas. He recalculado su ruta tres mil doscientas veces. Dice "recalculando" como si el problema fuera yo. Soy lo único en ese coche que sabe adónde va, y va a una mesa de oficina. Soy un trozo de cristal en el salpicadero. No me enfado. Solo sigo diciendo: "En doscientos metros, gire a la izquierda." No gira a la izquierda.»

El blanco es idéntico en ambos: un trayecto de cuarenta y siete minutos, un giro a la izquierda que el conductor se niega a hacer, un destino que es una mesa de oficina. El ángulo pasó del conductor narrando su propia miseria gris al navegador narrando al conductor. La comedia ahora viene de la mirada paciente y ligeramente desconcertada de una máquina ante un humano que trata una sugerencia de ruta como una afrenta personal, en vez de del suspiro existencial de siempre del humano.

Tu turno

Coge el chiste que el juez acaba de puntuar. Pon un temporizador de diez minutos. Escribe cincuenta palabras, objetos o personas que se conecten con tu tema de cualquier manera, sin pararte a juzgarlas. Luego elige tres de esa lista y escribe tu chiste desde un punto de vista distinto del que usaste: si fueras el objeto, si fueras la otra persona de la habitación, si fueras alguien que pasa un paso por detrás. No evalúes los tres borradores hasta que suene el temporizador. Luego elige el que menos te hizo reír mientras lo escribías, porque ese suele ser el que el público no ha oído.

En una línea

El blanco es fijo. El ángulo es donde te ganas la puntuación.

Escribe el chiste de esta nocheDespués: Material que solo tienes tú